Meditación en movimiento

Empecé a conocer el valor de la meditación en mi etapa adolescente. Sin embargo, nunca he sido de las personas que practican el tipo de meditación sentada y en silencio por largo tiempo. Los beneficios de esta forma tradicional de meditar son innumerables, testados y reportados por miles y miles de practicantes a lo largo de la historia. En mi caso particular, siempre me he sentido más atraída por la meditación en movimiento, de hecho, la siento como una forma de vida. Ya esté conduciendo mi coche, fregando los platos, escribiendo o paseando relajadamente por la orilla de la playa, trato de estar presente en el momento presente, consciente de lo que pienso, consciente de lo que siento, atenta a las señales y atenta a las respuestas que, tarde o temprano, llegan. Así es mi manera de entender y disfrutar la meditación.

Hoy en día, la neurociencia está desvelando, a través de investigaciones y estudios, pruebas cada vez más evidentes del beneficio de la meditación y el mindfulness, lo que nos está permitiendo desarrollar nuevas estrategias y ejercicios para que estas prácticas sean cada vez más accesibles e integrables en nuestra dinámica de vida actual.

Me he decidido a crear mi propio ejercicio de mindfulness para practicar mientras estoy por casa. Es muy simple: Caminas muy, muy lentamente, mientras repites estas frases, o aquellas palabras que a ti mejor te resuenen:

  1. Con este paso que doy, yo libero con gratitud mi pasado.
  2. Con este paso que doy, yo me abro a lo bueno que está por venir.
  3. Con este paso que doy, yo soy consciente de la tierra que piso.
  4. Con este paso que doy, yo acojo con fuerza las manos que ayudan.
  5. Con este paso que doy, yo aparto con respeto las manos que frenan.
  6. Con este paso que doy, yo reafirmo el potencial que reside en mi.
  7. Con este paso que doy, yo siento el apoyo divino que me abraza y acoge.

Con cada frase que repites, deja que resuene profundo en tu interior y saborea el agradable sentir que te aporta. Con este refuerzo interno, te incorporas al mundo exterior, llevando contigo este estado de “dicha” y confianza imbatible, ganada con unos minutos de simple práctica.

Mi “NeuroConsejo“: Crea tu propia meditación en movimiento. Las investigaciones muestran que tendrá un mayor efecto positivo en tu cerebro.

Pilar Méndez, NeuroCoaching

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¿Quieres comerte el mundo?

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¿De verdad quieres comerte el mundo entero? Esta es la pregunta que acabo de hacerme cuando oí en mi cabeza, con entusiasmo, decir lo contrario: “Quiero comerme el mundo entero 

Inmediatamente me percaté de mi pensamiento y recapacité preguntándome si, de verdad, era éso lo que quería hacer. Me imaginé mi boca abriéndose lo suficiente como para dar cabida a todo este mundo, tal como lo conocemos: una enoooorme bola colorida, en movimiento.

Gracias a dios no tengo cabida para tanto y aunque, gracias a mi propia elección, soy una conscientívora, o sea, que tomo consciencia de lo que elijo comer; me doy cuenta de que tal cantidad y variedad de nutrientes es demasiado. Puedo ser feliz y funcionar estupendamente con menos. Así que dejaré al planeta tal cual está e intentaré poner más atención a lo que dicta mi cabeza antes de abrir mi boca.

Eso sí, soy una gran defensora de más vale prevenir que curar.

Con una sonrisa,

Pilar Méndez

Holistic Health Coach