Amanecer del 9º Día

Día#9 Hoy he visto,
Hoy he visto la duda surgir por temor infundado y por temor lógico.
A las 6:30 de la madrugada decido ir a caminar por la costa. Una vez allí, la oscuridad me hizo dudar: “¿Será segura la avenida a estas horas?”(miedo lógico). Pensé en esperar un rato dentro del coche, pero mi mente me animó a pasar del temor y me adentré en la avenida. Al poco me crucé con una mamá y su hija adolescente, lo que me alegró mucho y me animó a acelerar el ritmo. Pasado un rato, llegué a un tramo sin luces y sin viviendas alrededor. El temor volvió a aparecer: “Creo que hasta aquí está bien, daré la vuelta…”(miedo lógico). Así que regresé. En menos de un minuto me cruzo con dos mujeres, entretenidas en su charla mientras caminaban a paso ligero, luego otra mujer corriendo. “¡Hum!” -habló mi mente- “La verdad que puedo seguir un tramo más…” Y regresé sobre mis pasos.
Esa sensación de superar miedos, aunque sean pequeños, te anima y aporta confianza. Caminé con más brío. La oscuridad casi no permitía ver el mar. Un trozo de luna sobre mi cabeza, única compañera de recorrido. También, alguna que otra persona madrugadora, los buenos días entrecruzados y el sonido incesante del mar en todo el trayecto.
Una vez satisfecha con mi tiempo de ejercicio, escojo un lugar para sentarme a disfrutar las pinceladas de color que comenzaban a dibujarse en un tramo del horizonte. Allí sentada, aún oscuro, volví a notar la presencia de ciertos miedos: “¿Y si el oleaje se pone demasiado bravo…? ¿Y si aparece alguien y me da un susto?” (miedos lógicos e infundados). Observando mis pensamientos diviso, a lo lejos, una pequeña barca con su farolillo. Mi miedo al mar parece ridículo frente a la valentía de quien quiera que la ocupase. Detrás de mí aparece un hombre, me saluda y baja por entre las rocas. Un poco de tímido temor aflora, pues la oscuridad no permite ver bien los rostros, pero me centro en mi disfrute y cada uno va a lo suyo. El alba sigue ofreciendo cada vez más variedad de colores y más atisbo de luz. El hombre se acerca y, con acento peninsular, me pregunta por el Bufadero. Ahora es él quien manifiesta dudas: que si la marea está alta, que si no se ve… Le indico una buena posición para verlo y lo animo a quedarse. Se despide y lo pierdo de vista. Me entretengo disfrutando el aumento de tonalidades y la luz extendiéndose más y más por el horizonte. Dejaron de surgir temores. Mi atención estaba a la espera de ver el primer rayo de sol.
Llegó un momento en que el día era tan claro que empecé a dudar si vería la salida del sol (temor infundado). Mi mente buscaba excusas para desistir en la espera: “Seguro que hay nubes en el horizonte y el sol ya subió, hoy no es un día en el que se pueda ver…” ¡Pero el horizonte estaba impecable y anaranjado a rabiar! Mi mente me empujaba a abandonar el relax. (El temor a no estar siendo productiva)
Observando los pensamientos que surgen de forma automática, comprendí cómo nos dejamos influenciar por ellos y, muchas veces, abandonar nuestros propósitos o metas ¡justo cuando estamos a un paso de conseguirlo! perdiendo la confianza en el último minuto. Como para confirmar mi percepción, el mar pareció embravecerse y rompió su quietud, elevando su nivel y creando una sucesión de olas más bravas y enérgicas. El Bufadero resoplaba y me regaló un espectáculo tan bonito como temeroso, para mi mente precavida. ¡Qué gusto observarlo todo, dentro y fuera de mí, apreciando y comprendiendo! Aún así, al poco, me levanto de mi asiento en primera fila y decido regresar. “A fin de cuentas, tengo que trabajar en breve”. (Sentía que mi mente vencía). Una silueta casi mimetizada entre las rocas llama mi atención. ¡Vaya! el hombre no desistió de su intento y allí estaba, fijo como la piedra rocosa, cámara en mano, grabando el resoplido del Bufadero. Sonreí porque, al verlo, me animó a confiar y esperar un poquito más y entonces ¡Comenzó el esperado espectáculo! El primer rayo de sol. El planeta pareció acelerar su movimiento giratorio haciendo que la bola de fuego naranja emergiera incesante desde el horizonte hacia el cielo limpio. Las gaviotas se revolucionaron y adornaban el panorama como si estuviesen complementando la sinfonía de una gran orquesta. En medio de tanto placer, el temor lógico: “¡A ver si alcanza la batería para grabarlo!..” Y va y se apaga la cámara.
El resto, un regalo para mí, para mi vista, mis oídos, mi corazón, mi alma, mi sentir, mi recuerdo.
Hoy he visto un amanecer espectacular.
Hoy he visto la actividad de mi cerebro, como supongo cualquier otro cerebro, expresando su cháchara incesante de diálogo negativo y diálogo positivo. Prestarle atención o no, depende sólo de un@ mism@. Yo te recomiendo que la observes, sin juicio, que comprendas ambos aspectos de tu mente, que veas su función o su inutilidad, que escuches y sigas el mensaje que mejor te convenga y te ayude a sacar el mejor provecho a tu vida.

¡Enciende la Motivación!

Haz de saber que existe un circuito de motivación en nuestros cerebros y que podemos aprender estrategias para activarlo de forma deliberada.

¿Te has dado cuenta que te atraen las novedades? Eso es porque el cerebro es un organismo que busca metas y busca placer. Se enfoca en encontrar tanto experiencias como objetos nuevos y diferentes que podrían asegurar y mejorar la supervivencia. Conociendo esto podemos, cada día, “activar” nuestros centros de motivación:

NeuroConsejo:

  1. Cada mañana anota 3 cosas que realmente deseas lograr ese día.
  2. Luego escribe una pequeña recompensa que te darás por ese logro.
  3. Prográmalo en tu agenda diaria.
  4. Disfruta de varias pausas de descanso durante el día.

A continuación es esencial crear la disciplina de “seguir hasta conseguirlo” con unas estrategias de entrenamiento cerebral. Porque el cerebro está predeterminado para usar viejos hábitos y comportamientos para repetir las mismas tareas una y otra vez -es su manera de hacer el mínimo esfuerzo por la supervivencia-. Así que si quieres algo “más” (sea más dinero, amor más profundo, mayor sabiduría, más felicidad…) tienes que hacer un esfuerzo extra para superar la “automatización” cerebral. Lo vas a notar cuando sientas esa resistencia, esas absurdas excusas. Ahí entras inmediatamente en acción cambiando ligeramente algo, tu manera de aprender; la posición de tu cuerpo; el momento del día en el que participas en la actividad de entrenamiento. Lo más importante es que adviertas, de forma consciente, el pensamiento resistente, “¡No quiero!”  y entonces:

  • Escribes 3 razones por las que no quieres hacer el trabajo,
  • y otras 6 razones por las que sí hacerlo.
  • A continuación te concentras en tus 3 deseos para ese día. Presiona más allá de la resistencia y tu motivación pronto regresará.

En el pasado, poco se sabía sobre cómo estimular los circuitos de motivación en el cerebro. Ahora se sabe que mientras más atención prestes a crear confianza, entusiasmo y empatía social, más energía tendrás para alcanzar los objetivos que te plantees.

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De los Sueños a la Realidad

Satisfacer nuestras necesidades de supervivencia es prioritario. Pero una vez cubiertas, todos comenzamos a soñar más y más y más. Pero ¿Cómo consigues que tus sueños/deseos se hagan realidad? La respuesta es -Pasando a la acción-.

En un principio, vivimos los nuevos deseos soñando, viajando por un mundo de fantasías. Cuando se trata de materializarlos, la investigación nos indica que debes poder visualizar ese deseo claramente en tu mente, pero también que necesitas visualizar el resultado de ese deseo. (Estudios de Oettingen). Sin embargo, muchas personas se detienen en este proceso, saltándose un paso importante, que es empezar por hacerte una serie de preguntas esenciales:

  • ¿Cuán importante es este deseo para mí?
  • ¿Refleja mis valores principales?
  • ¿Puedo alcanzarlo de manera realista con mis habilidades actuales, o necesito nuevas estrategias?
  • ¿Qué obstáculos se interponen en mi camino?
  • ¿Estoy listo y dispuesto a hacer lo que sea necesario y trabajar duro para lograrlo? (Perseverancia y persistencia).
  • ¿Tengo un plan escrito paso a paso y alguien de confianza que me empuje a moverme hacia mi objetivo? *Lo más importante.

Luego, te animo a que sigas las indicaciones de John Norcross (autor de Changeology) y aborda las siguientes preguntas, que él considera son esenciales si deseas hacer realidad lo que plasmas en tu tablero de visión.

  • ¿Eres un iniciador? Si no, podrías no tomar medidas para manifestar tus sueños.
  • ¿Eres auto-sanador? Si no, te puedes encontrar, innecesariamente, dependiendo de los demás.
  • ¿Eres auto-motivador? Nadie más puede “embaucarte” para que pases a la acción.
  • ¿Eres auto-disciplinado? Si no, ¿Cómo permanecerás en el camino correcto para alcanzar tus objetivos?
  • ¿Eres auto-consciente? Si no, ¿Cómo identificarás tus debilidades y planificarás estrategias efectivas para abordar los obstáculos que encuentres en el camino?

Y por último, asegúrate de seguir los pasos para lograr objetivos, basados ​​en evidencias, de Norcross: 1.Mentalízate; 2.Planifica antes de saltar; 3.Emprende acción; 4.Maneja tus obstáculos y errores; 5.Persevera y persiste hasta que mantengas tu nuevo comportamiento; 6.Asegúrate de hacer un seguimiento de tu progreso semana a semana, midiendo tu éxito; 7.Cuando te veas frente a un muro, vuelve a pensar, vuelve a planificar, reinicia la acción.

Los 30 años de investigación de Norcross muestran que -si sigues estos pasos- aumentarás tus posibilidades de éxito en un 50-75%.

Anímate a ponerlos en práctica y cuéntame qué te funciona y qué realizaciones consigues.

Procrastinación ¿Ahora o más tarde?

“Del dicho al hecho hay un buen trecho” diría la sabiduría de los abuelos.

¿Quién no desea hacer realidad sus sueños y cumplir con sus metas y objetivos? Aún así, somos muchos los que titubeamos postergando la puesta en acción. Procrastinamos, inseguros sin saber qué hacer. Gran parte de la postergación se debe a un miedo irracional a que algo salga mal, generalmente, impulsado por dudar de uno mismo o baja autoestima. Mientras que otras formas de procrastinación son saludables: es tu cerebro diciéndote “mira antes de saltar“. Los noctámbulos o aves nocturnas -esas personas que se quedan despiertas hasta tarde- tienden a postergar más las cosas. ¿Sabías que hasta las palomas posponen las cosas? y cuanto más complicada es la tarea, más tardan las aves en tomar medidas.

Si te enfrentas a un problema real, resulta que la postergación “activa” te hace más exitoso, según han descubierto los psicólogos comerciales. La razón es porque te da tiempo para acceder a la situación y recopilar más información antes de tomar una decisión importante. Pero si te preocupas en exceso por decisiones pequeñas, ello  interferirá con tu memoria y agriará tu personalidad. Existe, además, una poderosa conexión entre perfeccionismo y procrastinación. Para el perfeccionista, nunca es lo suficientemente bueno, y esa forma de pensar mina la confianza y la autoestima.

NeuroConsejo: Veamos una manera simple de interrumpir estas formas no saludables de procrastinación:

  • Cuando te sientas excesivamente preocupado por una decisión a tomar, saca una hoja de papel y escribe, lo más brevemente posible, qué es exactamente lo que te preocupa. La escritura ralentiza el cerebro, interrumpiendo los patrones de pensamiento circulares asociados con la procrastinación.  Enumera todas las razones, racionales e irracionales, por las que no debes tomar medidas.
  • Ahora, mirando tu lista, ponte en un estado profundamente relajado y meditativo.
  • Pregúntale a tu intuición si algunas de esas razones son válidas. La mayoría no lo será, pero encierra en un círculo las que parecen verdaderas.
  • Permanece en un estado consciente de relajación y escribe tres cosas que te ayudarán a tomar una decisión sabia.
  • ¿Que necesitas más información? ¡Recábala! ¿Necesitas una segunda opinión? ¡Pídela! – Entonces toma acción.

Pero recuerda: Nunca podrás tener “suficiente” información para garantizar el 100% de tu éxito. Así que confía en tu intuición, usa tu sabiduría y tus habilidades, y da un salto de fe.

¿Todavía estás preocupado? ¡Entonces duerme con ello y decide por la mañana porque el ave temprana siempre captura al gusano indeciso!

Crédito imagen: Carlos Báez Martín

¿Grandeza o Mediocridad? -Tú decides

“Una langosta cuando se la deja en un lugar alto y seco entre las rocas, no tiene instinto y energía suficiente para elaborar su camino de regreso al mar, sino que espera a que el mar venga hasta ella. Si no viene, ella permanecerá donde está y
muere, aunque el más ligero esfuerzo le permitiría alcanzar las olas, que quizás están a menos de un metro de ella. El mundo está lleno de langostas humanas: hombres varados en las rocas de la indecisión y la procrastinación, quienes, en lugar de poner en marcha sus propias energías, están esperando por alguna gran ola de buena fortuna que los mantenga a flote “. ~Dr. Orrison Swett Marden (1850-1924)

Pensaba en Liderazgo cuando encontré este texto, que refleja perfectamente la situación de tantos emprendedores y empresarios en la actualidad.

Muchos sueñan con convertirse en grandes líderes del siglo veintiuno, esa clase de profesional que excede objetivos y expectativas, es admirado por sus colegas y miembros de equipo; que se siente inspirado a rendir al más alto nivel y mantenerse comprometido con sus metas. Sin embargo, la mayoría lucha portando la mentalidad de los líderes del ayer, esos que batallan por aferrarse a su posición siguiendo el pensamiento convencional y resistiéndose a escuchar porque no les gusta “que les digan lo que tienen que hacer”. Estos “líderes”, tarde o temprano, se encontrarán en una pelea desesperada por conocer más de sí mismos, por encontrar la claridad que necesitan para guiarse y para guiar a otros a través de la complejidad de estos tiempos.

Para implementar un nuevo y necesario modelo de liderazgo es un paso clave elegir aprender a desarrollar nuevos y prácticos modelos mentales basados en nuevos paradigmas y habilidades que te ayudarán a evitar convertirte en una langosta atrapada entre las rocas.

Para ganar una visión futura más prometedora y exitosa es necesario aprender del pasado para poder diseñar, por anticipado, las estrategias a aplicar ante los posibles peligros; tener herramientas para responder a los desafíos actuales y actuar con rapidez ante las oportunidades que probablemente se van a presentar.

¡Tú eliges! Mantener una mentalidad mediocre que te vara entre las rocas o aprender a desbloquear el potencial escondido que encierra tu mente de modo que puedas liderar con grandeza tu propia vida y la vida de aquellos que te siguen. Esta última elección requiere que te lances al agua y apuestes por tu desarrollo personal y profesional en primera instancia.

 

MEJORA TU SALUD. ELEVA TU FELICIDAD

Estimula los centros de bienestar y motivación en tu cerebro.

Se ha demostrado que los espacios azules tienen grandes beneficios para la salud¹. También sabemos que muchos estudios muestran que el “verde” tiene un gran efecto y que, simplemente dar un paseo en la naturaleza o en un jardín mejora la salud. Por lo que te animo a que visites el océano o un lago, con frecuencia, y a que coloques algunas fuentes en tu entorno, tanto en el hogar como en el trabajo.
De hecho, cualquier cosa que te aporte placer es genial para tu cerebro.

(¹)The impact of blue space on human health and well-being – Salutogenetic health effects of inland surface waters: a review.  Int J Hyg Environ Health. 2011 Nov;214(6):449-60
Völker S1, Kistemann T.

NeuroConsejo: Piensa en cómo puedes añadir un poco más de azul y de verde a tu “dieta-entorno”. Si te es posible, podrías situar tu escritorio cerca de una ventana con bonitas vistas. Otras posibilidades son crear un jardín interior en miniatura; conseguir un bonsái y meditar junto a él durante un minuto cada día. Recrear el sonido del agua en diferentes partes de tu hogar y oficina. Y no olvides oler literalmente las rosas … ¡Esas fragancias estimulan directamente los centros de bienestar y motivación en tu cerebro!