Nadar entre tiburones

Recuerdo un día que iba conduciendo mientras escuchaba a una buena amiga hablar sobre ciertos conflictos que estaba viviendo con un cliente de su empresa. Se sentía preocupada y contrariada. De pronto le dije: “Yo no nado entre tiburones”. Ella me preguntó sorprendida: “¿Qué quieres decir?”. Yo misma me sorprendí de mis palabras. Lo que, en realidad, quise decirle era que yo trataba de relacionarme con personas íntegras, que ponía mi empeño en buscar relaciones que me aportasen salud y, en cierta manera, la tenía que felicitar por su valentía.

Pasó un tiempo. Algo menos de un año y me había ido a un seminario en California, donde disfrutaba de lo lindo de todo lo que allí estaba viviendo y aprendiendo. Como cierre de aquel evento anunciaron a un invitado de lujo que provocó que muchos de los cientos de asistentes se levantaran de su silla, bastante entusiasmados. Yo me quedé tal cual, preguntándome ¿Quién es este hombre? Cogí el folleto que nos repartieron a continuación y me quedé boquiabierta. El señor en cuestión llevaba una impresionante corbata roja llena de tiburones, además de lucir una carismática sonrisa. Ese momento lo recuerdo como un torbellino de pensamientos, sentimientos y emociones invadiéndome por completo. Vino a mi memoria el momento de aquella conversación con mi amiga, mi expresión espontánea y ahora este hombre de corbata roja plagada de tiburones negros que aparecía en el escenario y llenaba el salón de silbidos, aplausos y vítores. Comenzó su charla y resultó ser un líder de líderes, un genio de éxitos, reconocido autor de los 15 principales libros de negocios más inspiradores de todos los tiempos. Su presentación denotaba sus tablas y arte de persuasión. Nos hizo reír, concursar, reflexionar y, por un momento, volví a leer el folleto: New York Times bestselling books including Swin With The Sharks Without Being Eaten Alive (¡Nadar con los tiburones sin ser comido vivo!!). Honestamente, me tuve que sentar. Mi corazón parecía querer salir con toda urgencia. Las lágrimas me corrían mejillas abajo (Menos mal que no uso maquillaje 😉 En unos segundos reconocí que algún tipo de prejuicio me había guiado y que ahora estaba liberándolo, dejándome una preciosa sensación de alivio y compasión.

En mi espontánea realización había desconectado de lo que siguió a continuación, así que no entendí porqué los asistentes empezaron a vitorear y aplaudir. Mis compañeros me aclararon que Mr Harvey Mackay nos daba acceso gratuito, de forma exclusiva, a su grupo élite de Business Masterminds… Fue la guinda del pastel o, como yo lo sentí, mi recompensa por la sensación de gratitud y apreciación que acababa de sentir.

Aprendí la importancia de mantenernos conscientes de nuestros actos y nuestras palabras pues tienen una influencia mucho más grande de la que nos damos cuenta.

En mi experiencia, yo no quería nadar entre tiburones y en el momento más inesperado, un gran tiburón, me hizo un hermoso regalo.

collagePilar Méndez – Certified High Performance & Holistic Health Coach

 

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