CUANDO RETENEMOS…

Cuando retenemos, sea lo que sea que retengamos (amor, familia, pareja, dinero, confianza…) ¿Lo hacemos por miedo, por confusión, por desconocimiento…?

La falta de conciencia -una forma de expresar el estado en el que no somos conscientes de nuestra conciencia¡- hace que actuemos desde otras partes o aspectos de nuestro ser, consiguiendo con ello que no experimentemos la sensación de paz, confianza y seguridad que podríamos permitirnos, induciéndonos, por ejemplo, a retener lo que tememos perder.

Basta con, simplemente, salir afuera y apreciar toda la belleza abundante que nos rodea. Mires donde mires, hay una variedad inmensurable digna de aprecio y deleite. Y aunque no mires, basta con respirar; sentir el flujo incesante e inagotable del aire, el ritmo, los sonidos, las vibraciones… ¿Por qué retenemos? ¿No parece más fácil dejar de retener? ¿Enfocarnos en vivir la gratitud de todo lo que está presente, en sentir la gratitud de todo lo que seguimos creando, en confiar en nuestra capacidad creadora?

Me viene el recuerdo de una frase que leí en un libro de Saint Germain: “La precipitación viene del aire.”

Existe un flujo continuo de la abundancia de la vida. Lo que se retiene, tarde o temprano, se evapora, se diluye… y regresa al flujo. Lo que no se retiene, fluye y fluye, abarcando con gozo todo lo que existe. -Ábrete al flujo-

El mar contiene sal. Agua y sustancia están unidos en un flujo y ritmo continuo. La sal que queda fuera del agua, se solidifica y es hermosa pero sólo requieres de pequeñas dosis. ¿Para qué acumularla a grandes dosis? Disfrútala en el flujo abundante del mar. Desde ahí puede evaporarse, volar y tocar el cielo, caer juguetona de regreso a la tierra y alimentar allí donde caiga, convertida en bendiciones, para volver a repetir el ciclo de abundancia y continuidad de la vida en un flujo incesante,

Sal de la retención. Ábrete al flujo abundante de la vida.

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Pilar Mendez  

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RESISTENCIAS

Había pasado unos días estupendos en Nueva York. Recién terminado mi curso de Tapping con Dawson Church (Un hombre gigante para albergar el gran corazón que manifiesta), me sentía tan satisfecha que, de pronto, mi intención previa de seguir el viaje hasta California empezó a titubear.

Hacía unos meses que lo había organizado todo, excepto la reserva del hotel en California. Ya sabía, por experiencia, que los eventos de Brendon Burchard llenaban no sólo el hotel donde se desarrollaban sino, además, los de alrededor. Pero decidí confiar en que encontraría alguien con quien compartir habitación de modo que, fui prestando más atención a mi estancia en NY. Hasta que llegó la noche antes de partir. Oh, oh… Hotel lleno, alrededores lleno, sólo habitaciones en otros hoteles más lejanos y más caras, nadie conocido o desconocido para compartir… llamadas infructuosas… ¿Cuál creen que fue mi primera reacción? Ésta: “Mira, será que, en realidad, me quiero quedar estos días en NY. Tengo casa donde dormir y añoro pasar unos días más por aquí.” Y así se lo manifesté a mi amiga. Pero mi energía estaba por los suelos, sólo quería ir a dormir, desconectar, dejar de pensar, dejar de intentarlo. “Total, perderé el dinero del billete pero no tendré gastos extras al quedarme por aquí…”.

En cierta manera, parecía haber un equilibrio. Sin embargo, ya he aprendido que cuando tomas la decisión correcta y de forma deliberada, tu energía sube, la emoción te embarga, así que, siendo honesta conmigo misma y haciendo caso de las señales de mi cuerpo: mi bajo nivel de energía, mis ganas de evadirme, el fuerte dolor de cabeza que acababa de aparecer, me indicaron: “Nena, aquí hay algo que estás resistiendo. ¿Qué ocurre?”

Era el momento de coger el toro por los cuernos. Empecé por permitirme sentir lo que estaba sintiendo, sin resistir, sin negar, sin esconder y ayudándome con el Tapping, conseguí, rápidamente, desvelar el miedo que estaba sintiendo. Una vez descubierto, las resistencias se comienzan a desvanecer y subí mi nivel de energía, pudiendo con ello, recuperar mi confianza. ¡Ah, qué placer!

Sin dilación, volví a mi ordenador, abrí la página del hotel y voalá, de pronto, como por arte de magia, aparecen dos noches de hotel para mí. Llamé rápidamente para confirmar que estaban reservadas y la amable recepcionista, tras confirmármelo, me pregunta “¿Hay algo más que pueda hacer por usted, Sra. Méndez?” -Claro que sí –le contesté- y además se llama usted Pilar como yo, y esto es una señal para mí –sonriéndome- ¿Me podrá conseguir otras dos noches más? Llego mañana y tengo la reserva para dentro de dos noches… Ella hace sus gestiones y ¡me confirma otra noche más!. Ya sólo quedaba por conseguir la noche de llegada.

Ahí estaban mis resistencias, deshaciéndose poquito a poquito y dándome una gran lección de vida. Agradecí la situación, agradecí la prueba y decidí aceptar que no seguiría luchando (no al menos en una forma resistida, me refiero) y pagué mi primera noche en otro hotel. Ese otro lugar resultó ser un poco más caro pero precioso, con unas comodidades que me permití disfrutar como una diosa o una niña pequeña (depende como lo mires, ja,ja).  Para mi sorpresa me despiden con un desayuno gratis, cortesía del hotel.

El evento en California, resultó ser uno de los más preciados, en contenido y contactos, que he hecho hasta ahora y doy gracias por no haberme anclado en mis resistencias. Por saber escuchar y seguir avanzando en este precioso camino de auto-descubrimiento y servicio a los demás.

Confrontar tus resistencias te ayuda a acercarte un paso más al estado de confianza plena que conduce al disfrute de la vida y a vivir en paz.

Pilar Méndez, CHPC, CHHC

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