El Universo siempre responde

Hace unos días paseaba con mi niña por el campo. Ella descubrió el suelo lleno de tréboles y enseguida deseó encontrar un trébol de cuatro hojas. A mí me motivó y, de pronto, allí estábamos las dos buscando, afanadas, el trébol de la suerte. En mi sentir apreciaba las formas y tamaños de los tréboles, mientras contaba sus hojas, cuando oí a mi hija, decepcionada, comentar que era muy difícil y que no lo iba a encontrar. Mi instinto maternal quiso ayudarla inmediatamente. Le comenté que lo que tenía que hacer era:

1º Desearlo con el corazón,

2º Quitar toda duda y confiar en que iba a aparecer,

3º Tener paciencia, porque el universo decidía el momento en el que aparecería.

Seguimos paseando y, no habían pasado ni cinco minutos, cuando se fijó en una pequeña piñita tirada en el suelo. La cogió y me decía “mamá, mira que bonita”…cuando, llena de emoción, casi gritó “¡mira, tiene un trébol de cuatro hojas!!”. A pesar de lo que le había dicho, la duda me hizo contar los pétalos del trébol y, efectivamente, tenía cuatro hojas.

-¿Ves? Paciencia y confianza. -Le dije. Pero, en verdad, me lo decía a mí misma. A pesar de lo que una experimenta y sabe, las manifestaciones del Universo nunca dejan de parecerme mágicas.

Cuando vives con la certeza de que el Universo siempre responde, sientes una confianza y poder interior que casi mueve montañas. Aprender a vivir cada día poniendo atención a todo lo que el Universo nos ofrece, te aligera la existencia y, al mismo tiempo, la enriquece en una manera en la que te atreves a acometer cualquier sueño que te propongas. Porque cuando confías en la respuesta del Universo, parece que no hubiera cosa imposible.

Pilar Méndez,

Holistic Health Coach20140418_153553

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Deshacer lo hecho

Life is the art of drawing without an eraser.”  —John Gardner 

Esta preciosa frase me hizo meditar y recapacitar. Llevaba unos días tratando de comprender el significado de una experiencia que había tenido y que, aparentemente, me había cogido por sorpresa. He tenido la fortuna de comprobar como yo creo mis experiencias de vida en base a lo que deseo, o lo que pienso, o lo que creo. Esa percepción me aporta un nuevo concepto de la responsabilidad personal y aprecio por todas mis vivencias. Sin embargo, hay momentos en los que parece que una se despista y la vida parece cogerte en la luna de Valencia. Y entonces te sientes como si te hubieses caído desde esa misma luna y el golpe duele o te deja noqueada por un espacio de tiempo.

En una situación como ésta surgen las diferentes opciones, puedes quedarte, durante ese tiempo y más, si así lo decides, pegando tirita tras tirita sobre las heridas que sientes que te han hecho; puedes sacar toda la rabia que, puede que motive esa caída inesperada, y limpiarla o escupírsela a la vida por haberte sacudido y también puede que, luego, te sientas culpable porque no quieres sentir o actuar de esa manera o, al contrario, puede que te sientas como un lobo satisfecho babeando sangre después de haber saciado su hambre. Otra opción es retirarte a un lugar seguro y no volver siquiera a mirar la luna, no sea que vuelvas a despistarte y llegar allí otra vez… y así podría seguir, pues tenemos tantas opciones como pensamientos rondan nuestra cabeza.

Sin embargo, para mí, es el momento de asumir mi poderosa responsabilidad. Lo recuerde o no, lo perciba o no; sea lo que sea que haya vivido y experimentado, hubo un momento en mi conciencia en el que decidí crearlo de esa manera y como dijo John Gardner: La vida es el arte de dibujar sin goma de borrar. En la vida no hay marcha atrás. Todo surge como lo hemos plantado.

Sacar el mejor provecho de todas y cada una de tus vivencias, experiencias, emociones, sensaciones, acciones, decisiones… es el reconforte de vivir. 

No puedes cambiar tus experiencias de vida, sin embargo, PUEDES CAMBIAR LA MANERA EN LA QUE LAS PERCIBES.

MAGIA PURA

Pilar Méndez

Holistic Health Coach

¿Quieres comerte el mundo?

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¿De verdad quieres comerte el mundo entero? Esta es la pregunta que acabo de hacerme cuando oí en mi cabeza, con entusiasmo, decir lo contrario: “Quiero comerme el mundo entero 

Inmediatamente me percaté de mi pensamiento y recapacité preguntándome si, de verdad, era éso lo que quería hacer. Me imaginé mi boca abriéndose lo suficiente como para dar cabida a todo este mundo, tal como lo conocemos: una enoooorme bola colorida, en movimiento.

Gracias a dios no tengo cabida para tanto y aunque, gracias a mi propia elección, soy una conscientívora, o sea, que tomo consciencia de lo que elijo comer; me doy cuenta de que tal cantidad y variedad de nutrientes es demasiado. Puedo ser feliz y funcionar estupendamente con menos. Así que dejaré al planeta tal cual está e intentaré poner más atención a lo que dicta mi cabeza antes de abrir mi boca.

Eso sí, soy una gran defensora de más vale prevenir que curar.

Con una sonrisa,

Pilar Méndez

Holistic Health Coach

EL PRIMER PASO

Cuánto nos cuesta dar el primer paso en muchos aspectos de nuestra vida. Y digo “nos” porque se de primerísima mano de lo que estoy hablando. Para muchos dar el paso supone sudor, lágrimas, palpitaciones, jaquecas, gases, dolores, incomunicación, risa floja… y para otros, pues otro tanto de lo mismo.

Para mí la cuestión es saber el por qué nos cuesta tanto. Porque resulta que, tenemos claro lo que queremos hacer o lo que debemos hacer pero llega la puesta en marcha y …..-nos paralizamos-. Encontramos mil y una excusas más todas las razones posibles que nos convencen de que aún no, que hay que esperar un poquito más o que cuando tenga que ser, será. ¡Ja! 

Puede que sea un afán de perfeccionismo o puede que sea un sentimiento de inseguridad o un sentimiento de insuficiencia. A fin de cuentas, todo se resume en lo mismo, aunque lo llamemos de diferentes maneras. Es la falta de valoración por nosotros mismos. Esa falta de reconocimiento y aceptación de quienes somos y cómo somos lo que nos inmoviliza.

Cuando me reconozco, me acepto y me ubico en el momento presente, desde aquí, el primer paso no existe, pues todo es una continuidad. Un paso sigue a otro y todo lo que hago o dejo de hacer tiene un sentido y una sincronicidad que me lleva, paso a paso, por el camino elegido. 

El primer paso lo dí el día que aprendí a sostenerme sobre mis dos pies o quizás, el día que vi la luz por primera vez. Hoy, mi primer paso consiste en aceptarme tal cual soy y dónde estoy y aceptar que lo que hago es lo correcto desde dónde estoy, siendo quién soy.

Pilar Méndez,

Holistic Health Coach

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